El juego no puede ser impuesto, es una experiencia nunca un experimento, es decir, no puede ser una actividad o una sucesión de pautas a seguir que no permitan ninguna destrucción y reconstrucción creadora. Al respecto el psicoanalista Winnicot sostiene que el juego es una actividad creadora que se produce “en la tercera zona” o “zona de experiencia”. En sus estudios él observó que ese espacio es potencial y se va desarrollando en virtud, justamente, de la experiencia y de los factores en los cuales esta se sustenta. Winnicott, además, sostiene que esa tercera zona en la cual se produce tanto el juego como la experiencia cultural, tiene por objeto “...que exista como lugar de descanso para un individuo dedicado a la perpetua tarea humana de mantener separadas y a la vez interrelacionadas la realidad interna y la exterior.”
Podemos comprender lo expresado por el psicoanlista Inglés en los rasgos que Hilda Cañeque señala en su libro Juego y vida -la conducta lúdica en el niño y en el adulto como características esenciales del juego, a continuación mencionaré sólo algunas:
+ La sensación continua de exploración y descubrimiento.
+ Factor de permanente activación y de estructuración de las relaciones humanas
+ El juego es factor de acción continuada sobre el equilibrio psicosomático.
+ Medio fundamental para la estructuración del lenguaje y del pensamiento.
+ Estimula en la vida del individuo una altísima acción religante, conectiva.
+ Reduce la sensación de gravedad frente a errores y fracasos.
El juego no puede ser considerado como función fisiológica propia de la infancia, sino que el mismo es una experiencia corporal, muy alejada por cierto de la visión dualista, experiencia propia de la humanidad.
“Dadme un cuerpo, ésta es la forma de inversión filosófica. El cuerpo ya no es obstáculo que separa al pensamiento de sí mismo, lo que éste debe superar para conseguir el pensar. Por el contrario, es aquello en lo cual el pensamiento se sumerge o debe sumergirse para alcanzar lo impensado, es decir, la vida. No es que el cuerpo piense, sino que obstinado, terco, él fuerza a pensar, y fuerza a pensar lo que escapa al pensamiento, la vida” (Gilles Deleuze)
II ENCUENTRO CIES-RELACES-PARIS
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En esta oportunidad, los invitamos al II Encuentro Cies-Relaces-Paris: "*Proximidad
y Distancia en las sociedades contemporáneas" Trabajo, discriminaciones,...

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